miércoles, 22 de julio de 2015

TARDES

Que largas y negras son las tardes
cuando llega el verano...
en el tiempo en que el calor no agota la pena.
Y el silencio de un patio ardiente,
inmutable,
que solo las avispas se atreven a interrumpir
sigue ahí.
Cuando la ternura de una hiedra envuelve solo
aquella blanca pared
y huérfanas lágrimas entonces asoman arrasando el tiempo
de ángeles de la guarda
sin juegos prohibidos.
Y el rojo solo está en el suelo
siendo difícil  cambiar el reloj que siempre
está en la cinco y diez,
el momento en que  el sol  me ciega sin completar
el ciclo, sin acabar, dejándome rodeada.
Y solo me deja mirar al frente,
obligándome a engañar, a sobrevivir, a herir,
encadenada a dioses ajenos,
mientras Serrat me canta "A Ud".
Aún estoy a 4 años del mar..... atrapada en el sol.
 Demasiado tiempo.
Le regalo esos años y déjeme acercarme al azul o moriré
sin tratos.

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